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No sé si el Centro Democrático sería capaz de quebrantar lo acordado.
No sé si el Centro Democrático sería capaz de quebrantar lo acordado.

OPINIÓN. Todos a defender la paz

La verdad es que nunca pensé que la paz pudiera tener enemigos. Por circunstancias  de la vida me tocó ver los múltiples rostros de la violencia.  Soñaba que cuando llegaran los nuevos vientos portadores de la reconciliación nacional, serían millones y millones de almas recibiendo alborozadas y contentas las noticias de la paz, todos los colombianos presurosos por articular sus mejores esfuerzos en la realización de este sueño, pero no fue así. Las fuerzas del odio, de la guerra y de la violencia reaccionaron en forma virulenta y agresiva ante los primeros anuncios  de acuerdos entre los delegados del  presidente Santos y los representantes de las Farc-Ep., reunidos en La Habana (Cuba).

Sin embargo, continuamos en un letargo político que nos impidió ver a tiempo la derrota del plebiscito. Dábamos por sentado esas premisas ilusorias que nos hacían creer ciegamente que la paz ganaba por sí sola,  se descuidaron frentes vitales en este propósito,  como el de haber impulsado a lo largo y ancho del país  un profunda preparación en lo que era la pedagogía de la paz y el manejo racional de los conflictos. Era urgente convocarnos todos a cerrar filas y sacar adelante el Sí propuesto, dado que era el camino lógico y esperanzador que veníamos construyendo. ¡Pero no fue así!  Solo la serenidad y la madurez del presidente  Santos y  de la dirigencia guerrillera de las Farc, lograron en el filo de la navaja, enderezar los difíciles acontecimientos y salvar el amenazado Acuerdo de Paz.

Ahora, en este nuevo contexto histórico de unas Farc  ad portas de dejar por siempre las armas y frente al desafío de cruciales elecciones presidenciales en un año, es un deber perentorio preguntarnos: las fuerzas amantes y comprometidas con la paz, cómo  nos  la vamos  a jugar en la próxima elección presidencial, teniendo en cuenta las declaraciones del senador del  Centro Democrático, José Obdulio Gaviria, que sin consideración manifestó: “Si nuestro partido gana la presidencia en el 2018 (el año entrante), se modificarán los  Acuerdos de Paz”.

Humberto de la Calle,  exministro y jefe de la delegación gubernamental que presidió en nombre del presidente Santos los diálogos de La Habana, le  respondió: “Es una invitación a regresar al conflicto armado con todas sus consecuencias. ¡Me parece hasta inverosímil que alguien pueda proponer eso!”.

Esta declaración, desde una colectividad política como el Centro Democrático, caracterizado por ser fiel representante de los intereses de los terratenientes  señala, ni más ni menos, que se vendrá con toda su fuerza y su política  a echar por tierra los Acuerdos, sobre todo los que tienen que ver con dos grandes transformaciones: la propiedad de la tierra con su nueva distribución y la reforma que  permite el surgimiento de la nueva organización política de  las Farc,  para irrumpir en el  panorama colombiano, una vez  dejen las armas en manos de la ONU.

No sé si el Centro Democrático sería capaz de quebrantar lo acordado. Según De la Calle “en lo político un Estado no puede incumplir lo pactado sin incurrir en una irresponsabilidad moral enorme. Sería un acto de perfidia desarmar una guerrilla sobre la base de un acuerdo para incumplirlo luego. Nos remonta a los casos de José Antonio Galán, Guadalupe Salcedo, la Unión Patriótica. Los acuerdos son para cumplirlos”.

Con estos prolegómenos que nos inquietan y preocupan, es necesario hacer una reflexión del alto significado de la paz, ser conscientes  de que toda esa bienaventuranza, de mantener la violencia alejada de nuestras relaciones sociales y políticas se pueden ir al traste si no actuamos con madurez y realismo político, frente a las decisiones en el inmediato futuro.

Es aquí, cuando la propuesta política de Humberto de la Calle para las próximas elecciones presidenciales cobra verdadera dimensión humanística, al plantear una coalición amplia y coherente de fuerzas políticas múltiples, sociales y regionales  por la paz y la  defensa de los Acuerdos.  Una coalición  que sea capaz de ganar las elecciones en la primera vuelta. Bajo ningún análisis podemos dejar abierta la posibilidad  de que fuerzas  de la  extrema derecha se organicen, y  nuevamente con engaños logren echar hacia atrás los significativos esfuerzos de paz,  plasmados en acuerdos que tantas esperanzas han abierto a la sociedad colombiana.  Esto sería una verdadera catástrofe para la sociedad colombiana.Por esta razón los invito a plantear a los cuatro vientos: ¡Todos unidos por la paz!

ALONSO OJEDA AWAD

Vicepresidente del Comité Permanente de Defensa de los DD.HH.  (CPDH).

Foto: La Prensa Colombiana

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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