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¿Será que en otras partes del país, los parlamentarios, no delinquen? / Foto: Sur Actual

OPINIÓN. Algo más sobre nuestra corrupta justicia

No obstante, los muchos comentarios que se han dicho y escrito sobre los problemas de la llamada ‘nuestra justicia’, que realmente es una verdadera injusticia, pensamos, no se ha dicho, aún, toda la verdad.

Infortunadamente, ha sido la Costa colombiana la más maltratada por  los problemas que se han presentado y denunciado en estos meses. La Guajira, con toda la carga de violaciones, robos, asesinatos, peculados, sobrecostos, prevaricatos y demás lista de delitos, enumerados en  el Código Penal, agravan de por sí las difíciles condiciones en que normalmente se desenvuelve este sufrido girón de la patria.

Sus condiciones físicas, geográficas, la pobreza de  sus arenales  y  de su recurso hídrico,  al igual que la poca iniciativa de muchos de sus habitantes conspira contra el desarrollo, lo mismo que la venalidad de las autoridades.

Algunos pensamos, con el deseo, que de la misma manera como se lleva el petróleo desde el interior del país y desde Arauca a la Costa colombiana para la exportación, de la misma manera, digo, podría llevarse el agua, que tanto falta en las arenas de la península. Se necesitan coraje, voluntad de hacerlo, y dinero, que está hecho, falta conseguirlo, si no se lo robaran.

Por lo demás, el resto de la Costa colombiana es de las  más ricas del país. Abundancia de aguas, riqueza de la tierra, abundante y excelente fauna y flora, riquezas mineras, bellas ciudades y mujeres, abundancia de turismo nacional e internacional, excelente infraestructura hotelera, para atenderla. ¿Quién no ha ido, o deseado ir de vacaciones a  Barranquilla, Cartagena, Santa Marta o Tolú?

Deplorablemente, algunos de los malos hijos,  por fortuna muy pocos, la inmensa mayoría no, se han encargado de hacerla avergonzar, por sus delitos y crímenes ante la ciudadanía, las entidades del Estado, ante  América y ante  el mundo entero.

Buena parte de la clase parlamentaria está en dificultades, con la pobre justicia nuestra, la poca, que infortunadamente nos queda, algunos de ellos en la cárcel, otros en manos de los jueces, los venales magistrados y los fiscales. ¿Será que en otras partes del país, los parlamentarios, no delinquen? Sí lo hacen y mucho, pero no son tan descarados y sinvergüenzas, como se han mostrado en estos días, los costeños y más los con rimbombantes apellidos de origen extranjero.

Eso en cuanto a la rama legislativa del poder público, porque la rama judicial del mismo poder, está alta, y gravemente cuestionada, por la prensa escrita, hablada y televisada, en manos de los jueces, los magistrados y los fiscales de la nación. El prepotente magistrado Francisco Ricaurte, insaciable por la gula del dinero y de los puestos públicos, está preso en La Picota, junto con asesinos, prevaricadores y ladrones de cuello blanco como él, a quienes pretendía absolver por el dinero, que el papa Francisco dijo era el diablo, que entraba por el bolsillo. No nos extrañaría que pronto, más temprano que tarde,  lo absuelvan y termine demandando a la nación por daños morales.

Así como él, hay otros altos funcionarios de la rama judicial del poder público, como magistrados, de origen costeño, así como, son más numerosos, los magistrados probos, honestos y pobres, que no nadan en la abundancia de los dólares, mal habidos por chantajes, prevaricaros y extorsión, pero son tantos los casos, como el del señor Malo, que no obstante pedirle sus colegas de corporación, se retire para bien de la justicia, y él en su reincidencia del delito, se empeña en  no hacerlo y retar a sus colegas de institución.

Resta pedirle al mandatario de los colombianos, haga lo que otros, que lo han precedido, en su mandato, acabe con esa cueva de Rolando, y corte por lo sano, nombrando por encima de otras consideraciones, una nueva Corte, con juristas reconocidamente honestos y pulcros, profesores universitarios muy seleccionados, que para fortuna de los colombianos, los hay.

PABLO EMILIO RAMÍREZ

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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