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La alianza entre la Universidad de Pamplona y la Alcaldía de Cúcuta busca llevar las aulas a las poblaciones menos favorecidas. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

INFORME ESPECIAL. Ni la Universidad al Barrio se libra de la deserción

CÚCUTA.- A seis meses de trascurrido el inicio, el programa Universidad al Barrio presenta una tasa de deserción del 15,6 por ciento. La cifra equivale a que 56 estudiantes dejaron las aulas en ese periodo, con relación a los 357 que iniciaron. Si la tendencia se mantiene, en los siguientes años  el 75 por de los alumnos abandonará los salones de clase.

En Colombia el índice de abondo de educación superior es de 9,3 %, a pesar de que el Gobierno ha implementado estrategias para combatir este fenómeno que amenaza el desarrollo del país. Los esfuerzos no han sido suficientes y las razones por la que los estudiantes no terminan la carrera profesional radican en el factor económico.

La Universidad al Barrio tiene como objeto ampliar la cobertura de acceso a los programas de pregrado mediante la otorgación de becas en las modalidades presencial y a distancia. La alianza entre la Universidad de Pamplona y la Alcaldía de Cúcuta busca llevar las aulas a las poblaciones menos favorecidas y con dificultades de estudiar en horarios diurnos.

La oferta presencial incluye las licenciaturas en lengua castellana y comunicación, y en educación artística y cultural. A distancia, administración de empresas, contaduría pública y economía. Carreras con buena acogida entre los beneficiados, hecho que dio importancia a la continuación del proyecto.

“El programa me parece muy bueno, pues facilita la educación superior a personas de bajos recursos y activas laboralmente”, dijo Yurley Daza, docente de inglés. “La metodología que utilizan los docentes es didáctica y entretenida”, sostuvo Gloria Vargas, contadora pública en formación.

Aunque el programa facilita el acceso a la educación y reduce los costos que implica ser profesional, existen aspectos que obstaculizan la continuidad. “Una de las desventajas que impide a la mayoría de los estudiantes cumplir con las clases son los horarios de los sábados, pues deben trabajar y a veces los jefes no dan permiso”, afirmó Manuel Yesid Ramírez, beneficiario del convenio.

Así como 301 alumnos permanecen y sostienen las ganas de ser profesionales, hay otros que son víctima de los problemas que aumentan la deserción. Los cambios de horario, el no poder adelantar materias, la falta de recursos tecnológicos, la infraestructura y la inseguridad hacen que algunos se desanimen ¿Se convertirá esto en un factor de deserción?

Carlos Adrián, ex director de interacción social, manifestó que “la Alcaldía y la Universidad han hecho las adecuaciones y las inversiones para garantizar la calidad en la prestación del servicio educativo para los beneficiarios del convenio”. Los controles y los seguimientos se hacen en conjunto para establecer planes de mejoramiento que permitan que el programa genere el impacto social deseado.

Sin embargo, aprendices y profesores manifiestan lo contrario. “Faltan instrumentos para cumplir las actividades. En ocasiones no podemos ejecutar las clases y debemos movilizarnos hasta el Cread y perdemos tiempo y plata”, dijo Jennifer Land, alumna de educación artística. Una vez más el recurso económico es el común denominador que desanima a los estudiantes.

Audrey Cortez, directora del proyecto Universidad al Barrio, aseguró que “se continuará haciendo la gestión y aunando esfuerzos, buscando recursos y estrategias para que este proyecto sea de impacto, que se pueda evaluar al final y tener la graduación de todos”. El compromiso es bilateral y la responsabilidad es de los estudiantes.

Mientras la Alcaldía y la Universidad de Pamplona no diseñen propuestas a tiempo, que contrarresten las dificultades que se presentan, el riesgo de que el 75 por ciento de los educandos no se gradúe será inevitable. Crear programas de apoyo sicológico, mejorar las condiciones de la planta física y docentes, ampliar el número de becas y crear un crédito universitario son propuestas que la comunidad ve como solución.

El Estado, hace más de una década, ha trazado estrategias para lograr la permanencia de los alumnos en las carreras, pero hasta hoy no ha sido posible reducir el índice a cero. Y la situación económica que afronta el país se podría sumar a la difícil tarea.

Para el crecimiento de una nación es indispensable la formación y aunque hay un nivel de abandono académico preocupante, para la comunidad los proyectos del Ministerio de Educación siguen en pie. El Gobierno no cesa en las intenciones de llevar la educación a las instancias más difíciles y cumplir con el derecho que los colombianos tienen de acceso a la preparación integral y profesional.

Así como para el Estado evitar la deserción ha sido un reto, para la administración municipal de Cúcuta y la Universidad de Pamplona la permanencia de los estudiantes en las carreras de educación superior sigue siendo el desafío.

YULIETH RODRÍGUEZ – JULIETH ORTEGA – YULIANA MARÍN

Comunicadoras en formación

Universidad de Pamplona

Campus de Villa del Rosario

 

 

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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