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El argentino, nacido en  Colonia Caroya, el 18 de septiembre 1946, llegó al Cúcuta Deportivo, el 3 de febrero de 1971.
El argentino, nacido en Colonia Caroya, el 18 de septiembre 1946, llegó al Cúcuta Deportivo, el 3 de febrero de 1971.

ENTREVISTA. Lóndero: “uno de los graves problemas del fútbol colombiano es la Dimayor

¿Cuántas camisetas del Cúcuta Deportivo guarda?

  • Ninguna. Ni de los demás equipos en los que jugué (7), ni de la selección Colombia. Por burro.

Hugo Horacio Lóndero está tranquilo. Descansa frente a la pantalla del televisor, en el recibidor del negocio, ve una película y no se preocupa si avanza. Está sentado mientras los comensales degustan platos con sabor nacional o internacional. Este restaurante está próximo a cumplir años.

El argentino, nacido en  Colonia Caroya, el 18 de septiembre 1946, llegó al Cúcuta Deportivo, el 3 de febrero de 1971. De inmediato vistió la camiseta 9 y el 28 de febrero inició la trayectoria de goleador. Al final del campeonato del fútbol profesional colombiano se coronó máximo artillero con 30 anotaciones. Actualmente, es el tercer goleador en  Colombia, con 205 goles.

El rememorar esos momentos históricos le arranca una sonrisa franca y palabras de agradecimiento, con ese vozarrón que conserva el acento argentino. La sorpresa es grata, quizás hubiera querido gritar para que los clientes supieran cuánto tiempo lleva en medio de los cucuteños. Prefirió retrotraerse y reconocer que sabía que había llegado a principios de febrero, pero no tenía en la memoria la fecha exacta.

¿Qué recuerda de ese momento?

  • Imagínese, una Cúcuta tan distinta a la de estos momentos. Los recuerdos son los mejores, porque siempre se recuerda lo positivo, lo lindo, lo agradable, y una de esas fue haber llegado en esa época a Cúcuta.

Llegó con Fernando Arián, otro goleador. Aquí pasó dos años agradables, en las que destacó por el rendimiento personal excelente y lo coronaron en dos oportunidades como el hombre que no perdonaba a los porteros. En 1972, marcó 27 goles, 3 menos que en la temporada anterior. Esas vivencias las tiene grabadas y las mantendrá de por vida.

Por la divisa rojinegra, cuando tenía como sede a la capital de Norte de Santander, pasaron muchos extranjeros. Unos llegaron y mantuvieron el remoquete de cracs; otros, ilusionaron a la afición y no alcanzaron el éxito; los demás solo vinieron a vestir la camiseta a manera de paseo y nada más. Lóndero hace parte del primer grupo.

La amabilidad que exhibió en la cancha la conserva al hablar. No se compromete al emitir conceptos sobre los colegas. Es respetuoso, como cuando saluda con esa mano fuerte, rústica, más de arriero que de exfutbolista, a quien busca en el restaurante un plato exquisito, o un churrasco para quedarse con la banderita azul y blanco, con el sol en el centro, como recuerdo.

A los buenos jugadores los grandes equipos los persiguen, los conquistan y se los llevan. Hugo Horacio, en 1973, migró a Medellín para lucir la 9 de Atlético Nacional. Ahí jugó tres temporadas (1976 – 1979) y cambió al rojo de la montaña, con el que participó en tres campeonatos, cuando se jugaba todos contra todos y durante buena parte del año. Deportivo Pereira lo recibió en 1979 y en 1981 volvió a Cúcuta para quemar los últimos cartuchos, marcar los últimos goles y radicarse hasta el sol de hoy.

¿Por qué se quedó en Cúcuta?

  • Dios tenía previsto que este sería mi lugar en el mundo. Llegué soltero a la ciudad y conocí a la que todavía es mi esposa. Ese también es un vínculo importante para haberme quedado.

Después, se casaron, llegaron los hijos y terminó la carrera profesional. Era una época distinta. Los futbolistas terminaban de jugar y al otro día debían salir a trabajar para mantener a la familia. La parte económica ni se acerca a lo que ganan en estos momentos los deportistas.

Al desatar por última vez los cordones de los guayos y decirle adiós al fútbol, a pesar de ser uno de los grandes exponentes en Colombia, tomó la decisión de montar un negocio. Tenía claro que sería un restaurante y que para alcanzar recordación entre cucuteños, colombianos y venezolanos llevaría su primer apellido, el segundo pocos lo conocen (Secullini).

Treintaiséis años atrás el jugador era profesional, amaba al fútbol, vivía enamorado del deporte y jugaba con pasión. Hoy, se crearon muchos apéndices alrededor que desvirtúan el amor por el balompié. Los deportistas piensan más en la parte económica, los patrocinadores, las prebendas por ganar partidos y títulos, y los traspasos.

¿Qué tanto le duele lo que le ocurre al Cúcuta Deportivo?

  • Eso sí es doloroso, porque todavía no me alcanzo a explicar cómo una institución como el Cúcuta puede desaparecer, porque sí no más. Tantos años de historia y de un plumazo viene un tipo y dice me llevo el equipo y se lo lleva. Nadie puede hacer nada, ni impedirlo. Me parece un absurdo.

El Cúcuta Deportivo volvió a la segunda categoría del fútbol profesional colombiano. Está en manos de José Augusto Cadena y participará lejos de la sede natural. Tendrá como afición a los nativos de Zipaquirá y de vez en cuando a un puñado de motilones que aún sueñan con la divisa rojinegra.

Lóndero está seguro de que a los cucuteños les quitaron el derecho humano a la diversión, la recreación y el deporte. Y sigue sin entender cómo un donjuán cualquiera se lleva el equipo para otro lugar, distante de la otrora ‘mejor afición’ del país.

¿Qué cree que ocurrió con el Cúcuta?

  • Algo no funciona bien. Y uno no puede hacer nada más que protestar o decir lo que piensa. Creo que hay mucho que está mal, y se empieza por la Dimayor. Creo que uno de los graves problemas del fútbol colombiano es la Dimayor. Estoy convencido de eso. Me tocó vivirlo en carne propia, por situaciones que no vienen al caso, pero no puede ser que al Cúcuta le pase lo que le pasó.

Hugo Horacio Lóndero debutó en Gimnasia y Esgrima La Plata (Argentina) en 1967. En 1969, llegó a Colombia para vestir la camiseta escarlata de América de Cali. Permaneció 12 años en el fútbol colombiano. Obtuvo el botín de oro como máximo goleador en 1969, 1971 y 1972.

Adquirió la nacionalidad colombiana y fue convocado por el técnico Efraín Sánchez. Jugó tres partidos internacionales con la selección en la Copa América (1975). En esa ocasión alcanzaron el subcampeonato. En los 475 partidos que jugó en Argentina y en Colombia marcó 222 goles. Se retiró en 1981, en Cúcuta.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: www.deleitese.co

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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