A huge collection of 3400+ free website templates JAR theme com WP themes and more at the biggest community-driven free web design site
Inicio / Destacado / DESDE AFUERA. Este sacerdote lo primero que empacó fue la camiseta rojinegra
DESDE AFUERA - LEONARDO - 3

DESDE AFUERA. Este sacerdote lo primero que empacó fue la camiseta rojinegra

Si pudiera, Leonardo Grisales traería de Kenia un par de elefantes para Cúcuta. Lo dijo con sinceridad, luego se retrotrajo y prefirió la unión familiar como ejemplo de vida. Este sacerdote misionero trabaja en el este africano hace siete años.  Los papás se quedaron en Los Patios.

La infancia, compartida entre algunos sectores de la Ciudadela Juan Atalaya y Tierra Linda, estuvo  marcada por las altas y las bajas del bolívar, aunque la formación recibida en el hogar la califica como buena. Estudió la primaria en Los Patios y el bachillerato en el colegio Sagrado Corazón. Esta etapa de la vida la pasó feliz a pesar de las subidas y los descensos en la economía local como consecuencia de la situación venezolana.

Los recuerdos de la juventud también son felices y de mucho compartir. Cuenta con una familia unida y cercana, y amigos que hizo para el resto de la vida, así muchos se hayan marchado del país. Vivieron momentos agradables y como jóvenes alcanzaron a soñar con cambiar la sociedad. Ilusión que quizás cada cual cumpla desde la posición que ocupa.

En esos años de juventud recibió el llamado al sacerdocio y lo aceptó. Se dio cuenta de que era posible hacer algo por la gente y prefirió ser parte de la solución y no del problema, por eso respondió a esa situación específica. “Descubrí que la manera de responder es con el compromiso sincero de seguir al Señor”. Y entendió que no era aquí, en medio de las comodidades, sino allá, adonde nadie va. “Esa es la manera de decirle que sí al Señor, y fuera de Colombia”.

Después de que quedara enganchado para vestir la sotana no pensó en otra opción de vida. No hubo segunda ni tercera propuestas. Siempre le ha gustado el trabajo comunitario, y en una ocasión colaboró  con la Diócesis de Cúcuta, sin ser seminarista, y le gustó. Ahora, “trabajo en África con comunidades en proceso de desarrollo. He descubierto que es una gran labor. No veo otra carrera diferente a lo que hago”.

La preparación sacerdotal la dividió en dos etapas. La primera, en la que se aprende filosofía, la cursó en Medellín. La segunda, correspondiente a la teología, la siguió en Nairobi (Kenia). Viajó a África porque los Misioneros de Yarumal, comunidad a la que pertenece, tienen asiento allá desde 1982. Llegaron en un momento tormentoso en materia política. La dictadura dominaba y rechazaba a los grupos étnicos. Los sacerdotes acompañaron a esas comunidades desvalidas para ofrecerles mejor calidad de vida, permitirles mecanismos para desarrollar sus capacidades y habilidades en artesanías y orientarlos para alcanzar el mejoramiento de técnicas de cultivo y el mantenimiento de ganadería.

“Cuando me uní a la comunidad y me ofrecieron estudiar en Kenia  lo acepté con alegría”. Vive en un pueblo a 400 kilómetros de Nairobi, hacia el norte, que en español significa ‘El Descabezado’. Toma el nombre de la meseta detrás del poblado que da la apariencia de haber perdido la cabeza. Ahí está hace dos años y medio. La comunicación con los habitantes la hace en el idioma local, el samburu, que es la lengua madre. En la escuela los niños aprenden suajili y en la secundaria, inglés. Leonardo ha cumplido el aprendizaje a la inversa. Habla inglés, tararea el suajili y va en las primeras letras del samburu.

La alimentación es difícil.  No hay agricultura. La economía es movida por la ganadería caprina y bovina. Los animales son signo de riquezas. Una vaca no se mata sino para una celebración y se come carne hasta hartarse. La principal dieta es carne, leche y sangre. El auge del comercio permite comer una especie de pastel, pero no como de los de las calles cucuteñas, sino como una torta de maíz. Se combina una especie de masa de arepa con hierbas amargas parecidas a las coles, carne, fríjoles y arroz.

A pesar de estas incomodidades no ha pensado en el regreso a Colombia. No ha tenido momentos que le muevan el piso y lo pongan a pensar en que debe empacar para volver a casa. Las situaciones duras compartidas están representadas en la enfermedad de los niños, la ignorancia de los adultos, la negativa a aplicarse vacunas para evitar contagios. Eso le da rabia, porque “a veces la gente no se deja enseñar y eso duele”. Viene al país cada tres años. Tiempo suficiente para recargarse y partir con ánimo. “No estoy añorando volver a casa. Estoy contento”.

Entre los momentos que le han deparado felicidad destacó la ceremonia que se hace cada 15 años para permitirles a los jóvenes guerreros casarse,  y pasan a ser considerados adultos de la comunidad. Cada guerrero mata una vaca. Pueden ser 100 guerreros y matan 100 vacas para celebrar. Se come carne hasta cuando más se pueda. “Los ancianos me invitaron a estar con ellos, que dirigen la celebración tradicional. Es algo bonito y satisfactorio”. El signo grande es la muerte de un toro y se bebe la sangre directo del cuerpo del animal. Eso genera respeto entre la comunidad.

Cada tres o cuatro meses salen a la ciudad y pueden comunicarse con la familia en Los Patios, y eso cuando se puede. Condición que no lo molesta, porque está convencido de la vocación que lo llevó a ese lugar. “Por un sueldo no haría esto. Si me dijeran que me pagan por hacer lo que hago, no recibiría la paga. Esto se hace porque uno quiere, de lo contrario no se hace o no se hace bien”.

Los momentos difíciles han sido varios. El de mayor recuerdo es la enfermedad de una mujer que pidió el bautismo. Fue la primera ceremonia que ofició. Días después, se quemó y murió. “Fue mi primer bautismo y mi primer funeral”. Y eso duele, es duro.

Las diferencias que encuentra entre ‘El Descabezado’ y Cúcuta son pocas. La cuestión climática no difiere mucho. La capital de Norte de Santander puede ser un poco más caliente. La geografía si cambia. Es una zona desértica, no hay vegetación constante, los árboles de espinos son los que abundan. Hay escasas fuentes de agua. Existe variedad de elefantes, búfalos, cebras, leones, leopardos y chimpancés. No hay agua corriente, ni luz, y el teléfono solo aparece en algunas partes.

De Cúcuta habla poco y cuando lo hace es como referencia del lugar de procedencia. El mejor de los recuerdos que conserva de su tierra es el partido por las semifinales de la Copa libertadores en La Bombonera (Buenos Aires), entre el Cúcuta Deportivo y Boca Juniors. Perdieron los motilones y lo demás es historia. En la maleta lo primero que empaca es la camiseta rojinegra, que luce con orgullo en las calles del pueblo así los habitantes no entiendan lo sufridos que son esos colores rojo y negro.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Foto: ARCHIVO PERSONAL

 

Sobre Rafael Antonio Pabón

Rafael Antonio Pabón
Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

Podría Interesarle

Quienes hicieron esos grafitis pueden tener la seguridad de que los sacerdotes seguirán cumpliendo debidamente su ministerio.
/ Foto: PRENSA DIÓCESIS DE SAN CRISTÓBAL

CRISIS EN LA FRONTERA. Amenazados de muerte sacerdotes tachirenses

SAN CRISTÓBAL – Venezuela.- Sacerdotes del estado Táchira (Venezuela) fueron amenazados de muerte mediante grafitis …

Un comentario

  1. Pedro León Jáuregui Ávila

    Hola Rafa muy buena la vivencia y mejor la enseñanza del sacerdote Leonardo Grisales.

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *


*

Sitio Web Optimizado y Diseñado por Red Jack Web Services - Jackson A. Gómez R..