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Mi camino para llegar acá fue duro. No todos empiezan desde arriba, hay jugadores que se retiran y se quedan arriba; otros, dejan de jugar y les toca retomar lo que han hecho. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

MANO A MANO CON PABLO OLGUÍN. Mi padre marcó mi vida y el fútbol siempre estuvo ahí.

CÚCUTA.- Fútbol, música y familia, así se puede describir a Pablo Olguín. Este argentino de 49 años que nació dentro de una familia muy humilde es uno de los dos asistentes que acompañan al profesor Pablo Javier Garabello en su tarea ardua de mantener en la primera división al Cúcuta Deportivo. Tanto como futbolista profesional y en su faceta de asistente técnico, Olguin ha vivido siempre feliz gracias a su trabajo que le ha permitido estar en una Copa Sudamérica y de disfrutar momentos importantes en el ascenso argentino y la oportunidad de pisar Colombia por primera vez.

¿Quién es Pablo Olguín?

  • Pablo Olguin nació el 8 de agosto 1969, tengo 49 años, me crié en la zona oeste de Buenos Aires, en una familia maravillosa compuesta por mi padre Osman, mi madre Isabel y mi hermano Lucho. Todos eran muy futboleros, mi padre fue el que marcó mi vida, el al igual que mi madre me llevaron por el camino del trabajo duro, el sacrificio, el estudio, la perseverancia y desde muy chico ellos eran trabajadores comunes,  a pesar de no contar con estudios secundarios o terciarios, eran buenos obreros, grandes seres humanos y siempre me apoyaban en el futbol, tanto cuando estaba chico y en mi adultez fueron un gran soporte. Mi padre tuvo la posibilidad de jugar futbol, lo hizo en Banfield pero fue por muy poco tiempo. Sin embargo, él fue mi primer entrenador, me llevaba a los principales torneos que se disputaban en Buenos aires, pero de la mano del futbol tenía que irme muy bien en el estudio, ellos me decían que si iba bien con las materias podía jugar con la pelota, entonces siempre fui muy aplicado.

¿Cómo fue la infancia de Pablo Olguin?

  • De mi infancia tengo los mejores recuerdos, estaba siempre plagada de felicidad gracias al fútbol. Al lado de mi casa había una cancha y después de la escuela era jugar todos los días con mis amigos, muchos de ellos jugaron tiempo después en el ascenso con diferentes clubes. Para ese tiempo no había internet, celulares o artefactos que encontramos hoy en día, por eso el futbol era un vínculo perfecto para vivir la vida, era dedicarme y a no trasnochar, siento muy arraigada mi vida a la infancia porque de ahí tengo muy buenos recuerdos y en dichos momentos siempre estaba mi familia no solo en el futbol, sino también en la música, ellos siempre me compraban algún instrumento para que yo fuera feliz.

¿Cuándo decide tomar su carrera como futbolista en algún momento tuvo dificultades económicas?

  • Tuve la oportunidad de estudiar, la suerte de siempre poder jugar  y trabajar en lo que me gusta, que es el fútbol.  Pero en Argentina hay una ingratitud que es no valorar la gente que tiene dedicación, que trabaja fuertemente y eso se hace muy difícil en el tema económico. Nunca fue fácil, por eso hago énfasis en mi familia, porque siempre que necesitaba una moneda o una ayuda ellos estuvieron ahí. Lo más importante es que el camino siempre va a estar lleno de ingratitudes económicas, entonces, el mejor apoyo esta en aquellas personas que viven lo mismo que tú, que trabajan pero no cobraban, pero siempre la vida te tiene una oportunidad. En ese recorrido difícil fue que me conocí con Pablo Garabello, nos apoyamos y tratamos de mantenernos con nuestra calidad humana, gracias a Dios a él, la vida le dio la oportunidad de estar en selección y a mi igualmente el destino me dio buenos momentos gracias a mi trabajo en la dirección técnica. Actualmente le agradezco a la vida por coincidir en una ciudad donde nos sentimos cómodos como loes Cúcuta. 

¿Qué recuerda su debut como jugador profesional?

  • Mi debut como profesional fue en la Segunda división de Argentina (Nacional B) con la camiseta de Defensores de Belgrano contra  El Club Villa Dálmine. En ese momento me dirigía Luis Soler y el confió en mi cuando apenas tenía 18 años.

¿Qué Club lo marco en su carrera como futbolista profesional?

  • El Club donde más disfrute mi carrera fue en Atlas, es un club muy familiar, humilde, que hoy es reconocido por el Reality que tiene, pero es un equipo que me marcó porque cuando me fracture me ayudaron económicamente y en mi recuperación, a pesar de no jugar siempre estuvieron pendientes, cuando me retiro de mi carrera como futbolista quedo muy ligado con tan solo 25 años a la parte técnica del club, ayudaba en la preparación física y ahí fue mi primer acercamiento desde el banco ayudándole al profe en aquel momento. Por eso digo que Atlas me marcó mucho y estoy eternamente agradecido con este club del ascenso argentino.

¿Cuál fue la lesión que lo dejo fuera de las canchas?

  • En un partido me fracture el tobillo, no tuve la operación necesaria, el tobillo me quedó con artrosis, tuve un año de recuperación y sabía que tenía mi última oportunidad de volver a las canchas, no tenía lo que se necesitaba para poder jugar profesionalmente, al contrario termine  en quinta división. Así que la opción fue estudiar educación física y desde muy joven enfocarme en la táctica, era buscar otro rol dentro del futbol, la combinación entre la educación y la preparación física fue lo que medio más conocimiento y autocrítica sobre lo que uno hace.

¿Cómo inició su camino como director técnico?

  • Hay dos personas que me marcaron desde mis primeros pasos en el banquillo, desde muy chico conocía a Bernardo Smirnoff que manejaba las inferiores de Chacarita y descubrió varios jugadores importantes de ese equipo para esa época, el me marcó muchísimo por su calidad humana, el me inculcó lo que había en toda la periferia del futbol, no solo era dentro de la cancha, lo que había a su alrededor, él me apoyaba y decía que no para de estudiar. Y otra persona fue Luis Soler, en el año 1989 era un entrenador muy avanzado en cuanto a la táctica, muy obsesivo y él fue de algún modo  junto con Bernardo que me enseñaron a que el fútbol se puede ver desde otra perspectiva, no solo es lo que compone el deporte en general, sino trabajar sobre contextos, educación, formación, el crecer constantemente, que siempre hay que aprender, capacitarse, saber escuchar y tener buena autocritica, desde ahí inicia mi camino como director técnico.

¿En qué clubes en la Argentina ha trabajado y lo marcaron desde su profesión?

  • Hay un club dentro de los torneos federales donde tuve la oportunidad de dirigir, ellos eran un equipo donde lo manejaba la familia Lino, ahí empecé este camino en el banquillo técnico, estuve dos o tres años en aquella escuadra. Después pase hacer asistente del profesor Felipe de la Riva, cuando dirigíamos al Club Leandro Alem y Acassuso, en este último se lograron varios ascensos y ha sido importante en mi carrera porque pude absorber mucho conocimiento. Estuve también en el club Flandria donde acompañe a Fabio Orsi y Sergio Gómez, excelente seres humanos, entrenadores que se encuentran en San Martin de Tucumán. Mi primer equipo directamente escrito en AFA fue en el Club Atlético Lugano y me marcó  igualmente el Club Deportivo Paraguayo, estuve dos años, con el profe Alejandro Fleitas,  se hicieron buenas campañas y les agradezco mucho porque aprendí a replantear muchas cosas como entrenador , en mi formación y con Deportivo Merlo dirigí juveniles en primera división.

¿Cómo llega al Club Universidad Técnica de Cajamarca en Perú?

  • Antes de ir a Cajamarca tuve la oportunidad de conocer a Lucas Pusineri y había una posibilidad de compartir cuerpo técnico con él, pero el destino hizo que acompañara a Jorge Fleitas en la dirección técnica de Cajamarca como asistente, el entrenador era Franco Navarro. En el 2017 tuvimos la oportunidad de pelear dos finales con este equipo que también es muy humilde, en ese año la nómina era corta, lastimosamente ambas las perdimos pero se dio la posibilidad de jugar Copa Sudamericana en el 2018 gracias a la campaña del año anterior. En ese mismo año, se hizo otra buena campaña y se clasifica nuevamente al certamen internacional. Me marcó mucho la Universidad de Cajamarca por su gente y el cariño peruano de la hinchada. Ya cuando finalice el proceso hablaba con Pablo Garabello y tiempo después es que se da la posibilidad de venir a dirigir en Cúcuta.

¿Qué recuerda de esos partidos con el equipo peruano en la Copa Sudamericana?

  • El simple y complejo hecho de jugar un torneo internacional cambia la perspectiva, el futbol no cambia, es el mismo, pero varía los escenarios, esquemas de juego, en este caso nos tocó con equipos uruguayos y como tenían similitud en cuanto a la garra con los argentinos había que planificar sobre cada rival. Se dio la posibilidad de hacer preparación con Colo-Colo antes del certamen. La Copa Sudamericana jerarquiza y eso fue lo que a mí me dio otra situación para crecer en mi carrera. Jugar dos certámenes de este tipo a pesar que los resultados no fueron los mejores, sabíamos que teníamos los pies sobre la tierra, pero el logro de ponernos como objetivo estar en un torneo de esta magnitud fue gratificante, lo disfrute, lo sufrí pero eso le dio un cambio a mi vida y una madurez en lo profesional que hoy permite disfrutar de este proyecto en Cúcuta con todo lo que este posee. 

¿Por qué decidió enfatizar su trabajo sobre el análisis de juego por medio de videos?

  • Así como estudie educación física para entender el funcionamiento biológico del cuerpo humano, cuando la herramienta del video análisis empezó a tener mayor incidencia en el juego, el aprendizaje era tanto para el jugador y el entrenador, me vi entonces en la obligación de aprender con lo referente a filmaciones, edición, producción, todos los días aprendo y veo que cometemos muchos errores y eso se debe al video de nuestros partidos, tratamos de corregir las falencias y eso nos da nuevas maneras para construir un nuevo esquema de trabajo.

¿Qué hace el argentino viva el futbol con tanta pasión?

  • Por historia, cultura y tradición Argentina es un país muy futbolero, cualquiera habla u opina del fútbol. Hay muchísimos equipos tanto que hay algunos “vecinos” como es el caso en Avellaneda con los estadios de Racing e Independiente. En Argentina hay dos puntos fuertes, uno es el fútbol y lo otro la política. Lamentablemente los políticos han utilizado el deporte para esconder muchas cosas, pero el fútbol no tiene la culpa. Es hermoso, lo juegan las mujeres, los niños, la gente grande, hay hasta torneos de personas con 60 años, se juega mañana, tarde y noche, es casi una religión pero nosotros cometemos un error y es creer que este deporte nos da el derecho de muchas cosas, que da poder sobre otra persona, quizás por eso hoy se juega sin público visitante, incluso en el mismo club las barras tienen sus divisiones, se pelean y se involucran la política, no hay cultura, no existe la justicia y culturalmente estamos mal. Pero hay talento en jugadores, técnicos y directivos. Argentina es un país lleno de pasión futbolística.

¿Cómo llega la posibilidad de estar en el Cúcuta Deportivo?

  • Estaba en Perú y terminaba el año 2018, sabía que existía una oportunidad por parte de Pablo Garabello para llegar a Cúcuta, pero él estaba vinculado aun con Pekerman, se dio su tiempo para madurar su salida, en ese periodo mientras lo pensaba dirigía Sebastián Méndez. Cuando se termina el torneo apertura la posibilidad cada vez más, habíamos visto al Cúcuta en ese campeonato por televisión. Cuando se concretó me sentí muy feliz por el proyecto, el recibimiento por parte del presidente y la calidad de toda la familia Cúcuta nos hizo desbordar de alegría y muy agradecido por el grupo de jugadores que nos tocó.

¿Cómo es Pablo Garabello tanto en el ambiente profesional y como ser humano?

  • Pablo es un ser maravilloso, con el uno no siente que está por debajo de él, Garabello nos hacen poner a la par, todos al lado del otro. Es una persona muy abierta, siempre quiere capacitarse, es muy pasional, extremadamente es exigente, en ese componente todos andamos en la misma sintonía. Intentamos ser respetuoso con todo el mundo, así como esperamos el debido respeto hacia nosotros. Pablo tiene la virtud de escuchar todo, sabe pedir perdón cuando comete un error y sabe valorar a alguien cuando hace su esfuerzo. Escucha a los jugadores, los involucra, los hace participar y al mismo tiempo cuando le toca tomar una decisión dura lo hace, eso es el liderazgo que tiene Pablo Garabello en el plantel. Él es un líder positivo.

¿Qué opinión tiene de la Hinchada Rojinegra?

  • Es una fanaticada maravillosa, al inicio del partido, en la entrada de calor, cuando vamos de visitantes, se escucha siempre el gritó de Cúcuta. Hemos ido a Rionegro, Envigado y siempre encontramos gente alentando, personas que aman a su club, que apoyan más allá de los nombres que hay de turno. Tienen canciones parecidas a las que se cantan en Argentina, entonces son sentimos identificados, soñamos con ver ese estadio lleno, hay que lograr conectar la misma emoción con la gente, contagiarlos de lo que queremos.

¿Qué expectativas tiene con el Cúcuta Deportivo?

  • Entendemos la realidad por la cual se atraviesa, los objetivos están en poder sumar la mayor cantidad de puntos para estar alejado del descenso, darle tranquilidad al club para que siga en su proyección de la primera división a nivel institucional y las expectativas están en ir en busca de atrapar y cumplir esos objetivos que nos trazamos día a día con cada entrenamiento para lograr cosas importantes.

¿Momento más feliz y triste de su vida?

  • El momento más feliz fue haber tenido a mi padre, mi madre y mi hermano junto a mí, poder dirigir y cumplirle  el sueño a mi papá esos han sido los momentos más felices y el triste fue cuando papá fallece.

¿Qué hace feliz a Pablo Olguin?

  • Vivir todos los días con plenitud, sentir cada día que trabajo es lo que amo, es para lo que forme y eso construye mi felicidad todos los días.

¿Describa en una sola palabra a su padre?

  • Gracias.

¿Cómo es su relación con los periodistas?

  • Soy muy respetuoso, mi camino para llegar acá fue muy duro, no todos empiezan desde arriba, hay jugadores que se retiran y se quedan arriba, otros dejan de jugar y les toca volver a retomar todo lo que han hecho. El camino del periodista también es muy difícil, le toca solventar sus gastos, buscar publicidades, encontrar sus espacios y yo respeto mucho eso, porque también me pasa a mí, una persona que trata de buscar su espacio y golpea puertas para que lo escuchen, valoro la buena crítica, que es respetuosa y constructiva.

¿Cómo podemos describir a Pablo Olguin?

  • Me considero pasional, exigente conmigo mismo y eso a veces me genera cierta infelicidad pero también pienso que nunca me alcanza y eso es de dónde vengo, tengo que aprender, conocer más. Soy una persona de buen humor, estar sonriente, me gusta conectarme con personas de buena vibra, que tiren para adelante, soy muy familiero, me encanta la música como el rock y Jazz. Soy un poco la prolongación de lo quería mi padre que fuera en cuanto a la educación.

JORDY ORLANDO CRUZ

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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