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Entre 1999 y 2004, con la llegada de los paramilitares a El Catatumbo, “sufrimos una guerra que jamás imaginé”. / Foto: Especial para www.contraluzcucuta.co

EMIRO ROPERO. “Cuando dejamos las armas, El Catatumbo era diferente a hoy”

CÚCUTA.- Emiro del Carmen Ropero llegó a las filas de las Farc en 1985. Vivía en el barrio Antonia Santos (Cúcuta), donde sintió los rigores de la persecución oficial por pertenecer a la Unión Patriótica. En la guerrilla escaló posiciones hasta llegar al comando del frente 33, que operó en Norte de Santander.

Un día cualquiera los militares lo detuvieron y lo desaparecieron. La madre lo buscó infructuosamente y no lo encontró. Por un milagro volvió a la vida y hoy, muchos años después de esa experiencia, puede contar lo vivido.

En el conflicto armado estuvo en las dos orillas. Fue víctima de la violencia y actor directo. En la primera condición perdió a un hermano y varios familiares, vio sufrir a su madre y asumió su dolor. En la segunda, arrebató la vida de hombres y mujeres, comprometidos o no con la guerra que se libró en pueblos nortesantandereanos.

Hace dos años entregó las armas y ahora está comprometido con devolverle la paz al país. “Hay muchos mitos sobre el conflicto”, como también hay demasiadas verdades que van contándose poco a poco por parte de quienes las poseen. “Las víctimas siempre darán el mejor ejemplo para que jamás se dé un conflicto similar”.

Las apreciaciones las hizo en desarrollo del encuentro promovido por El Espectador y la iniciativa Colombia 2020, con apoyo de la embajada alemana, para conocer la verdad de la guerra en el departamento. “La reconciliación es fundamental para alcanzar la paz”, lo dijo con tranquilidad delante de víctimas y excombatientes.

El Comisionado de la Verdad en Norte de Santander, Saúl Franco, preguntó en el conversatorio “¿por qué llegaron hasta El Catatumbo?” para conocer cuál era el real interés que encerraba tener posesión sobre ese territorio, tanto por parte de la guerrilla como por parte de las autodefensas.

“Cuando dejamos las armas, El Catatumbo era diferente a hoy”, respondió Ropero. Recordó que esa zona ha tenido varios momentos históricos:

1.- Orden de exterminio del pueblo barí. Ocurrió en los años 30.

2.- Surgimiento del conflicto armado. En la década de los 70.

3.- Genocidio de la UP. En los 80.

4.- Incursión de las Auc. A finales de los 90.

Entre 1999 y 2004, con la llegada de los paramilitares a El Catatumbo, “sufrimos una guerra que jamás imaginé”. De ese trágico momento queda el recuerdo de las desapariciones de jóvenes, muertos en combate, y que no aparecerán. No podría individualizar casos, porque pertenecían a ambos bandos. “Todo se volcó contra El Catatumbo” y hasta las autoridades uniformadas “estaban alineadas con la guerra”.

La resistencia integral de las comunidades para defender el territorio de la ocupación paramilitar les permitió sobrevivir a los miembros del 33 frente. Ese fragor bélico los llevó a enterrar minas antipersonal que “no sabemos dónde están” y aún causan daño a la población civil, especialmente a la indígena de la comunidad barí, como lo denunció en el encuentro Ashcaina Arabadora, vocero de la etnia.

Cuando las autodefensas entraron a El Catatumbo (29 de mayo de 1999), se discutía el Plan de Desarrollo para esa zona, con los resultados del paro campesino que llegó hasta Cúcuta (1998). Pero la guerra se intensificó y era más terrible enfrentar a los paramilitares que al ejército regular, porque con las Auc los combates eran hasta morir o vencer.

Cada palabra fue un recuerdo que lo llevó a plantearle una propuesta a su enconado enemigo del pasado Jorge Iván Laverde, hoy sentado a su lado para hablar de la verdad del conflicto. “Jorge Iván, hermano, hagamos ese esfuerzo para lograr dejar el sufrimiento… para que no haya más guerra”.

La respuesta fue inmediata. “Acepto su propuesta de pacto… Estoy dispuesto a seguir construyendo” caminos hacia la paz para olvidar “este triste episodio”.

Al Congreso de la República, Emiro Ropero le envió un mensaje directo. “No aplace más la circunscripción de las víctimas. No dejemos que se apague la esperanza”.

RAFAEL ANTONIO PABÓN

rafaelpabon58@hotmail.com

Sobre Rafael Antonio Pabón

Nací en Arboledas (Norte de Santander - Colombia), educado y formado como periodista en la Universidad de la Sabana (Bogotá), gustoso de leer crónicas y amante de escribir este género periodístico, docente en la Universidad de Pamplona (Colombia) y seguidor incansable del Cúcuta Deportivo.

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